* Presentan "Los pueblos indígenas de la Huasteca y el semidesierto queretano. Atlas etnográfico"
México, 7 Mar. (ntmx).- Información actual e inédita sobre dos de las zonas más pobres del país, con mayor población indígena y diversidad cultural, integra el volumen "Los pueblos indígenas de la Huesteca y el semidesierto queretano. Atlas etnográfico", presentado esta noche en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
Se trata de un trabajo coordinado por los investigadores Julieta Valle, Diego Prieto y Beatriz Utrilla, en el que dan cuenta de los aspectos históricos, sociales y culturales que caracterizan a cada uno de los grupos originarios, así como de las dos subregiones como unidades supra étnicas y complejas, cuyo conocimiento es de vital importancia debido al riesgo de extinción en el que se encuentran.
De acuerdo con la etnohistoriadora Julieta Valle, son dos de las zonas más pobres del país, que durante mucho tiempo no fueron atendidas, como el área Maya u otras regiones del país que tienen monumentos arqueológicos y poseen una cultura prehispánica notable.
Sostuvo que en la presente publicación se da cuenta de cómo son, dónde viven, a qué se dedican, qué piensan y comen, y cómo es que contraen matrimonio.
"A partir de ello, se generan los mapas, cuadros, imágenes y todo la producción intelectual que logramos los autores que colaboramos, describiendo una serie de cuestiones puntuales.
"Es el caso de la producción agrícola, los hábitos alimentarios, la cosmovisión, la creencia en seres que no son humanos y que conviven con ellos en el monte, las referencias míticas, la organización social y las mayordomías, etcétera", explicó.
La Huasteca y el semidesierto queretano constituyen la frontera noreste del México indígena, en una gran región que comprende las porciones más septentrionales de Querétaro, Hidalgo y Veracruz, así como del sureste de San Luis Potosí, el extremo meridional de Tamaulipas y pequeños territorios colindantes de los estados de Puebla y Guanajuato.
En la introducción del texto, Valle detalla que el noreste de México es sin duda la porción del país que alberga menos población indígena, pues desde hace más de un siglo los grupos originarios de esa parte del país fueron exterminados, desplazados o absorbidos por la cultura criollo-mestiza hegemónica.
Refirió que se trata de los nahuas, otomíes, tepehuas, pames, cuextecas y chichimecas, todos ellos pueblos vitales que a lo largo de los años han mostrado una resistencia histórica de manera impresionante.
Los pueblos indígenas de las regiones antes mencionadas, afirmó, han mantenido y adaptado sus prácticas culturales, resistiendo con ello a las condiciones sociales y económicas en las que se han encontrado inmersos.
La vastedad de temas que se desprenden de la realidad indígena de esta región se organiza en tres rubros: Economía y cultura material; Cosmovisión y ritualidad, y Tradición, actualidad y procesos de cambio.
Integrado por tres tipos de textos: Estudios básicos, ensayos temáticos y recuadros etnográficos, el volumen puntualiza, entre otros aspectos, sobre la lengua y territorio; la organización social y comunitaria; y la economía y cultura material.
Además, incluye cerca de 500 imágenes, entre mapas, gráficas y viñetas, que complementan el análisis y las descripciones socio-culturales del grupo étnico abordado.