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México D.F.: Invita el INAH a recorrer el Centro Histórico de cantina en cantina. |
México, 2 Ago (Notimex).- Tras pulque, cerveza y tequila es el
nombre del recorrido cultural más socorrido de los que ofrece el
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y que en esta
ocasión promete al público recorrer el Centro Histórico de cantina en
cantina, y de historia en historia.
El paseo, guiado por el antropólogo Armando Ruiz Aguilar, estará
divido en dos partes, la primera a realizarse el 11 de agosto y el 8
de septiembre; mientras que la segunda se efectuará el 18 de agosto y
el 22 de septiembre.
Se trata de un sui géneris recorrido por siete establecimientos
del Centro Histórico, que generaciones de mexicanos han convertido en
tradición.
La primera parte del paseo abarca la pulquería La Risa y las
cantinas La Vaquita, El Mesón del Castellano, La Puerta del Sol, La
Casa de las Sirenas, El Nivel y La Potosina.
En tanto que el segundo recorrido pasará por la pulquería La
Antigua Roma, la cervecería Kloster y las cantinas Salón Madrid, La
Faena, La Opera, el Gallo de Oro y La India.
Entre las anécdotas que podrán conocerse durante este paseo
están la leyenda de la cantina La Opera (5 de mayo), que atribuye a
un alocado Pancho Villa al que, en medio de la Revolución Mexicana,
se le ocurrió disparar balas al techo.
Según el antropólogo, el Centauro del Norte odiaba las bebidas
alcohólicas -probablemente fue al lugar para comer- además, porque en
esos años difíciles de guerra civil, desperdiciar parque era
inconcebible para quienes eran los encargados de resguardar a los
convencionistas: una falta tan grave, que podía costar la vida a
algún miembro de la División del Norte.
Quizás, abunda el especialista, quien trabajó en el Archivo
General de la Nación, esa historia fue creada, como otras tantas de
los líderes caídos, para denigrarlo.
No se dice, por ejemplo, que en la Ciudad de México recogió a
muchos niños de la calle, a quienes llevó en tren a Chihuahua para
darles educación, en el primer programa de beneficencia social de los
revolucionarios.
La Opera, añadió, es una cantina de abolengo, la única de México
que aparece regularmente en todas las guías turísticas
internacionales por Internet. No sólo por su historia, sino por su
elegancia actual.
La barra y su contrabarra presentan un hermoso trabajo de
ebanistería realizado en Nueva Orleans, en un salón lleno de espejos
y apartados de cuero, incluso antes de servir bebidas espirituosas,
pues comenzó como una chocolatería que también ofrecía té caliente.
En ese mismo establecimiento, fue tomada la famosa foto de
Héctor García, en la que podemos ver juntos, sentados en un gabinete
de cuero, a Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas, Fernando Benítez y
Carlos Fuentes.
La Opera ha sido sitio de reunión de cantantes y músicos tras
las funciones operísticas de Bellas Artes, y antes, de actores del
Teatro Lírico y del Esperanza Iris.
El Centro Histórico de la Ciudad de México es un sitio pletórico
de historia relatada por el especialista.
El Bar Gante, por ejemplo, era la guarida del escritor y
periodista Renato Leduc, y ahí escribió muchos de sus poemas más
conocidos.
En ese mismo andador de Gante, estaba La Cucaracha, un
cabaret-bar "de antología", con sus grandes apartados y sillones
forrados de terciopelo rojo y luz tenue.
La Faena (Venustiano Carranza), en cambio, además de
restaurant-bar es un viejo museo taurino con algunos óleos de gran
formato con escenas idílicas de toros pastando y valientes
haciéndoles frente con un simple paño rojo, algunas vitrinas en alto
con maniquíes vestidos en trajes de luces y una decoración ya vieja,
pero que conserva todavía el aire de la nostalgia del tiempo pasado.
Una de las cantinas más antiguas de la Ciudad de México, fundada
en el siglo XIX, es El Gallo de Oro (Venustiano Carranza y Bolívar),
que cambió el viejo mobiliario y la mampostería que le daban fama,
por una moderna, lo que le quitó su carácter de refugio de
periodistas, desde el liberal Ignacio Ramírez hasta Jacobo
Zabludowsky.
Otro de estos recintos etílicos mucho más viejo es la cantina El
Centenario, que tenía al menos un siglo de historia, y al cual
asistía Tito Guízar.
La India (República del Salvador), una de las cantinas fundadas
al término de la Revolución, resalta por su nombre que va en contra
del racismo contra los habitantes originarios del país y recuerda al
concurso de La india más bonita que se organizaba en Iztacalco y no
en Xochimilco, como muchos creerían.
Su emblema es la imagen idílica de una mujer con los senos al
aire y un tocado de apache estadounidense, como todavía puede verse
en el cuadro alusivo que se conserva en el lugar.
Allí, en 1929, Julio Antonio Mella, un marxista y opositor
cubano expulsado por el régimen dictatorial de Machado, tomó muy
joven sus últimos tragos junto con su amante Tina Modotti, pues a
unas calles del lugar, agentes del dictador, que lo perseguían,
finalmente lo asesinaron.
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Posted on Wednesday, August 08 @ 09:57:04 EDT |
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