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Permanente deseo de Museo Dolores Olmedo por acercar el arte a México.
dom, 27 de jul de 2008|Compartir:

México, 26 Jul (Notimex).- Con la intención de acercar el arte a
los mexicanos durante la presente temporada de vacaciones de verano,
el Museo Dolores Olmedo Patiño, promotora del arte mexicano que murió
el 27 de julio de 2002, bajó sus costos de entrada a cinco pesos en
julio y agosto.
El recinto que sobresale por mostrar a piezas representativas
del arte pictórico mexicano de creadores de la talla de Diego Rivera,
Frida Kahlo y Angelina Bellof, actualmente cuenta con las muestras
temporales "Modernismo norteamericano", "Testimonios. Colección Pago
en Especie de la SHCP" y "Juan Soriano, en homenaje a Diego Rivera".
Descendiente de cinco generaciones de ilustres guerrerenses, María de los Dolores Olmedo y Patiño Suárez, su nombre completo, nació en la Ciudad de México el 14 de diciembre de 1908 y dos años después habría de vivir al lado de sus padres la Revolución Mexicana.
Su madre, la profesora María Dolores Patiño Suárez, fue bisnieta de Pedro Patiño Gallardo, Teniente Coronel de Caballería, escribano del Corregidor de Querétaro y luego caudillo insurgente, compañero de armas de los capitanes Rayón y Mina y de José María Morelos y Pavón.
La experiencia que vivió al lado de sus padres durante el proceso revolucionario, y el hecho de pertenecer a una familia de caudillos, la impulsó a emprender su propia guerra: la del reconocimiento.
Su crecimiento ocurrió en el tiempo en que las mujeres debían aspirar solamente a ser amas de casa, a lo que se reveló y, rompiendo la norma, estudió en la Escuela Normal para Señoritas, siendo una de las primeras cinco maestras egresadas.
Medio siglo después, su trabajo en el sector educativo a favor de la niñez y la juventud, le fue reconocido al ser condecorada con la Medalla de Oro "Ignacio Altamirano" por sus 50 años de labor continua.
Además, cursó el bachillerato en la Universidad Nacional de México, donde también estudió Leyes durante dos años, lo que también fue algo fuera de lo común, pues las féminas no eran muchas en las universidades del país.
Su deseos de conocimientos la llevó más tarde a estudiar en la Escuela Nacional de Música y en la Academia de San Carlos, para dedicarse a su gran pasión: las bellas artes.
El impulso de emprender, y con el propósito de ayudar a su familia, también le llevó a incursionar en otras áreas, como en la industria de la construcción, ámbito en el que fundó una ladrillera en Naucalpan, Estado de México, en colaboración con varias compañías.
Pronto Dolores Olmedo se convirtió en una empresaria exitosa y una prominente mujer de negocios, al grado de que llegó a ser gerente general de una compañía de bienes raíces y construcción.
Salir de los cánones impuestos en su época a las mujeres fue igualmente que terminara su matrimonio con el pintor Howard Phillips, lo que la convirtió de pronto en madre soltera de cuatro hijos.
Tal situación no la derrotó y, no obstante que muchas amistades le dieron la espalda, otras le acompañaron en este proceso.
Continuó con su compañía de construcción, a la que en los años siguientes sumó otros negocios, aunque su amor por la cultura y el arte mexicanos nunca mermó, ni durante sus tiempos más atareados como madre y mujer de negocios.
Fue así que en 1965 fue nombrada presidenta vitalicia del Fideicomiso de Diego Rivera, constituido por el Banco de México, y más tarde fue designada directora vitalicia de los museos Diego Rivera y Frida Kahlo.
Entre 1963 y 1965 fue nombrada Coordinadora General del Consejo Nacional de Turismo, puesto desde el cual inició la presentación de exposiciones de arte mexicano en varios países de Europa.
Fue su labor como propmotora del arte el más conocido de Olmedo Patiño, se convirtió en defensora de las tradiciones y costumbres de México. Desde 1958 colocó espectaculares ofrendas de muertos, que siguen elaborándose cada noviembre hasta la fecha.
Una de ellas, monumental, se coloca en esa festividad mexicana en el Museo Dolores Olmedo Patiño, que se ubica en Xochimilco, en el sur de esta ciudad.
En la segunda mitad de los años 40 adquirió la finca La Noria, terrenos que alberga a la Fundación y al museo que llevan su nombre, donde reunió más de 128 obras de Rivera y 25 de Kahlo, además de seis mil piezas arqueológicas de diversas culturas mexicanas.
También se encuentran piezas de la pintora Agelina Bellof, muebles coloniales y una innumerable colección de arte popular de diversos estados de la República.
La empresaria y promotora de arte murió el 27 de julio de 2002, dejando como herencia a México sus colecciones de arte y un fondo, que lleva su nombre, responsable de la conservación, exhibición y promoción de las obras de arte que lo constituyen alrededor del mundo.
Descendiente de cinco generaciones de ilustres guerrerenses, María de los Dolores Olmedo y Patiño Suárez, su nombre completo, nació en la Ciudad de México el 14 de diciembre de 1908 y dos años después habría de vivir al lado de sus padres la Revolución Mexicana.
Su madre, la profesora María Dolores Patiño Suárez, fue bisnieta de Pedro Patiño Gallardo, Teniente Coronel de Caballería, escribano del Corregidor de Querétaro y luego caudillo insurgente, compañero de armas de los capitanes Rayón y Mina y de José María Morelos y Pavón.
La experiencia que vivió al lado de sus padres durante el proceso revolucionario, y el hecho de pertenecer a una familia de caudillos, la impulsó a emprender su propia guerra: la del reconocimiento.
Su crecimiento ocurrió en el tiempo en que las mujeres debían aspirar solamente a ser amas de casa, a lo que se reveló y, rompiendo la norma, estudió en la Escuela Normal para Señoritas, siendo una de las primeras cinco maestras egresadas.
Medio siglo después, su trabajo en el sector educativo a favor de la niñez y la juventud, le fue reconocido al ser condecorada con la Medalla de Oro "Ignacio Altamirano" por sus 50 años de labor continua.
Además, cursó el bachillerato en la Universidad Nacional de México, donde también estudió Leyes durante dos años, lo que también fue algo fuera de lo común, pues las féminas no eran muchas en las universidades del país.
Su deseos de conocimientos la llevó más tarde a estudiar en la Escuela Nacional de Música y en la Academia de San Carlos, para dedicarse a su gran pasión: las bellas artes.
El impulso de emprender, y con el propósito de ayudar a su familia, también le llevó a incursionar en otras áreas, como en la industria de la construcción, ámbito en el que fundó una ladrillera en Naucalpan, Estado de México, en colaboración con varias compañías.
Pronto Dolores Olmedo se convirtió en una empresaria exitosa y una prominente mujer de negocios, al grado de que llegó a ser gerente general de una compañía de bienes raíces y construcción.
Salir de los cánones impuestos en su época a las mujeres fue igualmente que terminara su matrimonio con el pintor Howard Phillips, lo que la convirtió de pronto en madre soltera de cuatro hijos.
Tal situación no la derrotó y, no obstante que muchas amistades le dieron la espalda, otras le acompañaron en este proceso.
Continuó con su compañía de construcción, a la que en los años siguientes sumó otros negocios, aunque su amor por la cultura y el arte mexicanos nunca mermó, ni durante sus tiempos más atareados como madre y mujer de negocios.
Fue así que en 1965 fue nombrada presidenta vitalicia del Fideicomiso de Diego Rivera, constituido por el Banco de México, y más tarde fue designada directora vitalicia de los museos Diego Rivera y Frida Kahlo.
Entre 1963 y 1965 fue nombrada Coordinadora General del Consejo Nacional de Turismo, puesto desde el cual inició la presentación de exposiciones de arte mexicano en varios países de Europa.
Fue su labor como propmotora del arte el más conocido de Olmedo Patiño, se convirtió en defensora de las tradiciones y costumbres de México. Desde 1958 colocó espectaculares ofrendas de muertos, que siguen elaborándose cada noviembre hasta la fecha.
Una de ellas, monumental, se coloca en esa festividad mexicana en el Museo Dolores Olmedo Patiño, que se ubica en Xochimilco, en el sur de esta ciudad.
En la segunda mitad de los años 40 adquirió la finca La Noria, terrenos que alberga a la Fundación y al museo que llevan su nombre, donde reunió más de 128 obras de Rivera y 25 de Kahlo, además de seis mil piezas arqueológicas de diversas culturas mexicanas.
También se encuentran piezas de la pintora Agelina Bellof, muebles coloniales y una innumerable colección de arte popular de diversos estados de la República.
La empresaria y promotora de arte murió el 27 de julio de 2002, dejando como herencia a México sus colecciones de arte y un fondo, que lleva su nombre, responsable de la conservación, exhibición y promoción de las obras de arte que lo constituyen alrededor del mundo.
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