Noticias
Resume la historia del país la Plaza de las Tres Culturas
vie, 1 de sep de 2006|Compartir:

Por Luis Galindo
México, 1 Sep (Notimex).- Visitada diaramente por cientos de personas, principalmente turistas extranjeros, la Plaza de las Tres Culturas, donde se encuentra el sitio arqueológico de Tlatelolco, reúne tres etapas de la historia del país: el mundo prehispánico, la Colonia y el México moderno.
México, 1 Sep (Notimex).- Visitada diaramente por cientos de personas, principalmente turistas extranjeros, la Plaza de las Tres Culturas, donde se encuentra el sitio arqueológico de Tlatelolco, reúne tres etapas de la historia del país: el mundo prehispánico, la Colonia y el México moderno.
Localizada en la zona de Tlatelolco, en el norte del Centro
Histórico de esta ciudad, el área es rocorrida cada día por entre 400
y 500 personas, principalmente los viernes, sábados y domingos,
aunque también muestra importante afluencia de lunes a jueves.
Con visitas guiadas, los paseantes conocen que en Tlatelolco -palabra compuesta por los vocablos en náhuatl Tlatelli, o "terraza", y Xaltilolli, "punto arenoso"- se econtraba el centro comercial más importante de la era prehispánica, incluso a nivel continental.
Algunos documentos antiguos mencionan que la fundación de Tlatelolco fue anterior a la de Tenochtitlan, aunque otros la dan como posterior, lo cierto es que ambas ciudades compartieron el mismo destino.
Tenochtitlan controló el poder ideológico, político y económico, mientras que Tlatelolco participó en todas las campañas militares de conquista hacia otras poblaciones del México prehispánico y dirigió el comercio a partir de 1428, cuando los mexicas se liberaron del señorío de Azcapotzalco y trasladaron a Tlatelolco su mercado, el más importante hasta la llegada de los españoles, en 1519.
En 1515, Cuauhtémoc fue elegido Señor de Tlatelolco, y a la llegada de los conquistadores españoles, Moctezuma Xocoyotzin gobernaba Tenochtitlan; a su muerte subió al poder Cuitláhuac, quien falleció de viruela a los 40 días de estar en el trono.
Entonces los mexicas eligieron a Cuauhtémoc como señor de las dos ciudades, quien dirigió la resistencia indígena en el sitio de la ciudad de Tlatelolco, que duró 80 días, hasta que fue hecho prisionero por el conquistador Hernán Cortés el 13 de agosto de 1521.
La Plaza de las Tres Culturas resguarda el Templo de Ehécatl Quetzalcóatl, que es una estructura de planta mixta, es decir, con el cuerpo principal de forma circular y la fachada rectangular, con una escalinata al frente viendo hacia el oriente y conserva en su interior un sitio con restos de su adoratorio superior.
El lugar ha sido un sitio de permanentes sorpresas históricas, y entre 1987 y 1989 se efectuó una excavación a lo largo de la plataforma frontal, donde se descubrieron 41 entierros y 54 ofrendas que incluían infantes dentro de ollas con figurillas de cerámica, piedra y concha.
También se puede apreciar el Templo Calendárico, al que se le llama así porque sus fachadas secundarias están decoradas con tableros que contienen 13 glifos cada uno, los cuales corresponden a las tres primeras trecenas del calendario ritual o Tonalpohualli, que se inician en la fachada norte y continúa en el este y el sur.
En 1989, en el centro de la fachada principal se descubrió una pintura mural que representa a la pareja creadora de la cuenta del tiempo, Cipactonal y Oxomoco, acompañados por los grifos de la cuarta trecena del calendario ritual, complementando así cuatro trecenas y teniendo como referencia la cuenta de 52 años, que componían un siglo mexica.
Otro sitio que destaca en esta zona arqueológica es El Palacio, que se trata de un conjunto compuesto por cuatro pequeñas habitaciones, con un patio central con un altar pegado al muro norte, y se conservan también restos de las pilastras que conformaban un amplio portal, así como dos escalinatas de acceso, divididas por un dado central, decorado con clavos de tezontle.
En los llamados Templo "Z", Templo "T" y Altar "U" también destacan edificios, cuyas fachadas están orientadas hacia la plaza central del patio sur, donde está el tercer conjunto arquitectónico, compuesto por cuatro fachadas con escalinatas de acceso.
Asimismo, sobre el Altar "U" se aprecian restos de etapas constructivas posteriores. Conjuntamente, las estructuras orientales, el palacio al norte, el Templo "T" y este edificación conforman una plaza cerrada en el patio sur del recinto ceremonial.
En la Plaza de las Tres Culturas se encuentra el Templo de las Pinturas, y su arquitectura presenta el modelo de talud-tablero de influencia teotihuacana, idéntico a los templos rojos de la zona arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlan.
Así, las tres fachadas del edificio, que al parecer estuvo dedicado a Xochipilli, están decoradas con relieves que representan pendones a manera de moños y se conservan restos de la pintura mural que decoraba las fachadas, los tableros y las alfardas.
Una de las edificaciones que más destacan en esta zona arqueológica es el Templo Mayor. Etapa II, edificio que es idéntico en medidas, orientación y arquitectura al Templo Mayor de Tenayuca y al de Tenochtitlan, donde se conservan en mejor estado los adoratorios de Tláloc y Huitzilopochtili, de la misma fase.
En Tlatelolco se logró rescatar del nivel freático un cuerpo más de la pirámide, por lo que en apariencia se ve más alta, y en sus fachadas laterales y posterior se aprecia una serie de grifos tallados en piedra, 100 de los cuales decoran el lado de Huitzilopochtli y 50 al de Tláloc, con cuatro de ellos en la fachada principal.
Otro edificio importante lo componen los templos "I" y "J"; el primero está en forma rectangular, que sobresale del conjunto, ya que está construido totalmente con cantera rosa, a diferencia del resto de los edificios de la zona, que sólo emplearon este tipo de piedra en las fachadas principales, esquinas, y peldaños.
Colinda al oriente con el Templo "J", de diseño similar, pero construido con tezontle, y ambos tienen una plataforma general de acceso y su fachada principal presenta doble escalinata de acceso, limitada por alfardas y al centro un dado decorado con un panel de elementos circulares llamados clavos.
El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés, e inmediatamente después el conquistador español se dio a la tarea de construir en honor a su santo patrono y con las mismas piedras del templo mexica la iglesia de Santiago Apóstol, que sufrió diferentes modificaciones en el siglo XVI.
Para 1527 estaba ya en funcionamiento, y en el interior de la iglesia se conserva una pila bautismal que hace referencia a que en ella se bautizó al indio Juan Diego, quien a partir de 2002 es santo.
La iglesia de planta cruciforme aparece orientada hacia el poniente, su fachada principal presenta una gran puerta de madera contenida por un arco de medio punto soportado por sendas columnas que tienen nichos donde quizá estaban las imágenes de San Pedro y San Pablo.
El segundo cuerpo de esta fachada, presenta rodeado por una enorme cenefa vegetal el escudo de la orden franciscana, dividido por un enorme ventanal que ilumina el coro alto y, al igual que el remate, está flanqueado por doble columnata lateral y en éste último quizá estuvo la imagen del santo patrono.
La portada norte es una espléndida muestra del sincretismo novohispano, ya que sobre la puerta de medio punto aparece en un nicho de media cúpula San Francisco flanqueado por columnas y floreros estilizados.
El remate a manera de triángulo, truncado por la presencia de un águila indígena que sujeta un escudo flanqueado por flechas y macanas mexicas que contiene los cinco estigmas de San Francisco, junto con las tres orlas que penden del mismo remate y que están escarificadas, representando el topónimo de Tlatelolco, muestran el mestizaje del siglo XVI.
En el interior de la iglesia, sobre la puerta norte, aparece San Cristóbal pintado en ocho metros de altura, representando ser el portador de la religión católica al nuevo mundo, mientras que el medallón que aparece al pie del santo se asegura que fue repintado en 1763, por lo que seguramente fue realizado para los albores del siglo XVII.
Sobresale el crucero de la iglesia, que está formado por enormes columnas en cuyas uniones se forman las pechinas que soportan las esculturas de barro, estucado y policromado a la usanza indígena y que representan a los cuatro evangelistas, soporte de la religión católica: San Mateo, San Lucas, San Marcos y San Juan, cada uno montado en su emblema alado: el ángel, el toro, el león y el águila.
De los bellos retablos que decoraron los interiores de la iglesia, solamente el fragmento central del retablo principal sobrevivió a los saqueos de las guerras de Reforma del Siglo XIX.
En él, se aprecia a Santiago Apóstol montado en su corcel blanco luchando contra los mexicas, y enfrente aparece un guerrero océlotl y bajo ellos otros indígenas vencidos, quizá como alegoría de las almas del purgatorio, ya que aparece una pierna mutilada.
Por último, en el contrafuerte externo del ábside de la iglesia se encuentra empotrada una enorme piedra que presenta hacia el norte el rostro descarnado de una deidad prehispánica, con tocado de volutas y cascabeles de oro, grandes ojos y boca descarnada, de donde emerge una lengua bífida, y que quizá representa a Tlaltecuhtli, diosa de la tierra.
Este bloque tiene relieves en sus caras superior y posterior, de los que por desgracia aún hay gran misterio, al igual que otras tantas piedras prehispánicas que fueron usadas en la sillería de los muros de la iglesia de Santiago.
La Plaza de las Tres Culturas estuvo enmarcada al norte por los edificios habitacionales 15 de Septiembre y 2 de Abril, que originalmente tenían 12 pisos, al igual que el Chihuahua, y conjuntamente limitaban la perspectiva del espacio público, hasta que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 obligó a truncar los dos primeros a la mitad.
En 1993, a 25 años de los hechos sangrientos del movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968, en el lugar se erigió una estela para conmemorar ese hecho histórico.
Cabe destacar que en 1944, el investigador Rober H. Barlow propuso a Pablo Martínez del Río, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, hacer una serie de pozos estratigráficos frente al atrio de la Iglesia de Santiago Apostol, donde estaba un pequeño montículo, con la intención de obtener una serie de restos arqueológicos que permitieran conocer la temporalidad del sitio.
Los trabajos iniciaron en abril de ese mismo año, con Antonieta Espejo al frente. En 1953 lograron la declaratoria de zona arqueológica protegida por las leyes federales y tres años después terminó esta investigación, que permitió descubrir todas las estructuras de las siete etapas construidas del Templo Mayor de México Tlatelolco.
El equipo que llevó a cabo la primera investigación que se hizo en el sitio nunca se imaginó que encontraría las estructuras del Templo Mayor mexica y cinco ofrendas, atractivo principal del conjunto histórico que integra la Plaza de las Tres Culturas.
Con visitas guiadas, los paseantes conocen que en Tlatelolco -palabra compuesta por los vocablos en náhuatl Tlatelli, o "terraza", y Xaltilolli, "punto arenoso"- se econtraba el centro comercial más importante de la era prehispánica, incluso a nivel continental.
Algunos documentos antiguos mencionan que la fundación de Tlatelolco fue anterior a la de Tenochtitlan, aunque otros la dan como posterior, lo cierto es que ambas ciudades compartieron el mismo destino.
Tenochtitlan controló el poder ideológico, político y económico, mientras que Tlatelolco participó en todas las campañas militares de conquista hacia otras poblaciones del México prehispánico y dirigió el comercio a partir de 1428, cuando los mexicas se liberaron del señorío de Azcapotzalco y trasladaron a Tlatelolco su mercado, el más importante hasta la llegada de los españoles, en 1519.
En 1515, Cuauhtémoc fue elegido Señor de Tlatelolco, y a la llegada de los conquistadores españoles, Moctezuma Xocoyotzin gobernaba Tenochtitlan; a su muerte subió al poder Cuitláhuac, quien falleció de viruela a los 40 días de estar en el trono.
Entonces los mexicas eligieron a Cuauhtémoc como señor de las dos ciudades, quien dirigió la resistencia indígena en el sitio de la ciudad de Tlatelolco, que duró 80 días, hasta que fue hecho prisionero por el conquistador Hernán Cortés el 13 de agosto de 1521.
La Plaza de las Tres Culturas resguarda el Templo de Ehécatl Quetzalcóatl, que es una estructura de planta mixta, es decir, con el cuerpo principal de forma circular y la fachada rectangular, con una escalinata al frente viendo hacia el oriente y conserva en su interior un sitio con restos de su adoratorio superior.
El lugar ha sido un sitio de permanentes sorpresas históricas, y entre 1987 y 1989 se efectuó una excavación a lo largo de la plataforma frontal, donde se descubrieron 41 entierros y 54 ofrendas que incluían infantes dentro de ollas con figurillas de cerámica, piedra y concha.
También se puede apreciar el Templo Calendárico, al que se le llama así porque sus fachadas secundarias están decoradas con tableros que contienen 13 glifos cada uno, los cuales corresponden a las tres primeras trecenas del calendario ritual o Tonalpohualli, que se inician en la fachada norte y continúa en el este y el sur.
En 1989, en el centro de la fachada principal se descubrió una pintura mural que representa a la pareja creadora de la cuenta del tiempo, Cipactonal y Oxomoco, acompañados por los grifos de la cuarta trecena del calendario ritual, complementando así cuatro trecenas y teniendo como referencia la cuenta de 52 años, que componían un siglo mexica.
Otro sitio que destaca en esta zona arqueológica es El Palacio, que se trata de un conjunto compuesto por cuatro pequeñas habitaciones, con un patio central con un altar pegado al muro norte, y se conservan también restos de las pilastras que conformaban un amplio portal, así como dos escalinatas de acceso, divididas por un dado central, decorado con clavos de tezontle.
En los llamados Templo "Z", Templo "T" y Altar "U" también destacan edificios, cuyas fachadas están orientadas hacia la plaza central del patio sur, donde está el tercer conjunto arquitectónico, compuesto por cuatro fachadas con escalinatas de acceso.
Asimismo, sobre el Altar "U" se aprecian restos de etapas constructivas posteriores. Conjuntamente, las estructuras orientales, el palacio al norte, el Templo "T" y este edificación conforman una plaza cerrada en el patio sur del recinto ceremonial.
En la Plaza de las Tres Culturas se encuentra el Templo de las Pinturas, y su arquitectura presenta el modelo de talud-tablero de influencia teotihuacana, idéntico a los templos rojos de la zona arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlan.
Así, las tres fachadas del edificio, que al parecer estuvo dedicado a Xochipilli, están decoradas con relieves que representan pendones a manera de moños y se conservan restos de la pintura mural que decoraba las fachadas, los tableros y las alfardas.
Una de las edificaciones que más destacan en esta zona arqueológica es el Templo Mayor. Etapa II, edificio que es idéntico en medidas, orientación y arquitectura al Templo Mayor de Tenayuca y al de Tenochtitlan, donde se conservan en mejor estado los adoratorios de Tláloc y Huitzilopochtili, de la misma fase.
En Tlatelolco se logró rescatar del nivel freático un cuerpo más de la pirámide, por lo que en apariencia se ve más alta, y en sus fachadas laterales y posterior se aprecia una serie de grifos tallados en piedra, 100 de los cuales decoran el lado de Huitzilopochtli y 50 al de Tláloc, con cuatro de ellos en la fachada principal.
Otro edificio importante lo componen los templos "I" y "J"; el primero está en forma rectangular, que sobresale del conjunto, ya que está construido totalmente con cantera rosa, a diferencia del resto de los edificios de la zona, que sólo emplearon este tipo de piedra en las fachadas principales, esquinas, y peldaños.
Colinda al oriente con el Templo "J", de diseño similar, pero construido con tezontle, y ambos tienen una plataforma general de acceso y su fachada principal presenta doble escalinata de acceso, limitada por alfardas y al centro un dado decorado con un panel de elementos circulares llamados clavos.
El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés, e inmediatamente después el conquistador español se dio a la tarea de construir en honor a su santo patrono y con las mismas piedras del templo mexica la iglesia de Santiago Apóstol, que sufrió diferentes modificaciones en el siglo XVI.
Para 1527 estaba ya en funcionamiento, y en el interior de la iglesia se conserva una pila bautismal que hace referencia a que en ella se bautizó al indio Juan Diego, quien a partir de 2002 es santo.
La iglesia de planta cruciforme aparece orientada hacia el poniente, su fachada principal presenta una gran puerta de madera contenida por un arco de medio punto soportado por sendas columnas que tienen nichos donde quizá estaban las imágenes de San Pedro y San Pablo.
El segundo cuerpo de esta fachada, presenta rodeado por una enorme cenefa vegetal el escudo de la orden franciscana, dividido por un enorme ventanal que ilumina el coro alto y, al igual que el remate, está flanqueado por doble columnata lateral y en éste último quizá estuvo la imagen del santo patrono.
La portada norte es una espléndida muestra del sincretismo novohispano, ya que sobre la puerta de medio punto aparece en un nicho de media cúpula San Francisco flanqueado por columnas y floreros estilizados.
El remate a manera de triángulo, truncado por la presencia de un águila indígena que sujeta un escudo flanqueado por flechas y macanas mexicas que contiene los cinco estigmas de San Francisco, junto con las tres orlas que penden del mismo remate y que están escarificadas, representando el topónimo de Tlatelolco, muestran el mestizaje del siglo XVI.
En el interior de la iglesia, sobre la puerta norte, aparece San Cristóbal pintado en ocho metros de altura, representando ser el portador de la religión católica al nuevo mundo, mientras que el medallón que aparece al pie del santo se asegura que fue repintado en 1763, por lo que seguramente fue realizado para los albores del siglo XVII.
Sobresale el crucero de la iglesia, que está formado por enormes columnas en cuyas uniones se forman las pechinas que soportan las esculturas de barro, estucado y policromado a la usanza indígena y que representan a los cuatro evangelistas, soporte de la religión católica: San Mateo, San Lucas, San Marcos y San Juan, cada uno montado en su emblema alado: el ángel, el toro, el león y el águila.
De los bellos retablos que decoraron los interiores de la iglesia, solamente el fragmento central del retablo principal sobrevivió a los saqueos de las guerras de Reforma del Siglo XIX.
En él, se aprecia a Santiago Apóstol montado en su corcel blanco luchando contra los mexicas, y enfrente aparece un guerrero océlotl y bajo ellos otros indígenas vencidos, quizá como alegoría de las almas del purgatorio, ya que aparece una pierna mutilada.
Por último, en el contrafuerte externo del ábside de la iglesia se encuentra empotrada una enorme piedra que presenta hacia el norte el rostro descarnado de una deidad prehispánica, con tocado de volutas y cascabeles de oro, grandes ojos y boca descarnada, de donde emerge una lengua bífida, y que quizá representa a Tlaltecuhtli, diosa de la tierra.
Este bloque tiene relieves en sus caras superior y posterior, de los que por desgracia aún hay gran misterio, al igual que otras tantas piedras prehispánicas que fueron usadas en la sillería de los muros de la iglesia de Santiago.
La Plaza de las Tres Culturas estuvo enmarcada al norte por los edificios habitacionales 15 de Septiembre y 2 de Abril, que originalmente tenían 12 pisos, al igual que el Chihuahua, y conjuntamente limitaban la perspectiva del espacio público, hasta que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 obligó a truncar los dos primeros a la mitad.
En 1993, a 25 años de los hechos sangrientos del movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968, en el lugar se erigió una estela para conmemorar ese hecho histórico.
Cabe destacar que en 1944, el investigador Rober H. Barlow propuso a Pablo Martínez del Río, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, hacer una serie de pozos estratigráficos frente al atrio de la Iglesia de Santiago Apostol, donde estaba un pequeño montículo, con la intención de obtener una serie de restos arqueológicos que permitieran conocer la temporalidad del sitio.
Los trabajos iniciaron en abril de ese mismo año, con Antonieta Espejo al frente. En 1953 lograron la declaratoria de zona arqueológica protegida por las leyes federales y tres años después terminó esta investigación, que permitió descubrir todas las estructuras de las siete etapas construidas del Templo Mayor de México Tlatelolco.
El equipo que llevó a cabo la primera investigación que se hizo en el sitio nunca se imaginó que encontraría las estructuras del Templo Mayor mexica y cinco ofrendas, atractivo principal del conjunto histórico que integra la Plaza de las Tres Culturas.
¿Qué te pareció esta noticia?
3.822 votos
Comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario
Iniciar sesión →