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Acoge Museo Casa Chihuahua muestra sobre el vaquero

México, 21 Jun. (ntmx).- Conformada por objetos que dan cuenta de la evolución cultural del vaquero, figura con una tradición de más de 400 años, se presenta la exposición "Los vaqueros: herencia cultural de Chihuahua" en el Museo Casa Chihuahua.
Las 150 piezas que se exhiben fueron prestadas por la población para montar la muestra, en la que se plasman los elementos culturales de estos personajes, que a través de las generaciones han dejado un legado de trabajo y valentía, destacó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Este organismo, junto con Casa Chihuahua Centro de Patrimonio Cultural y la Unión Ganadera Regional, invitó a la población del estado a involucrarse con su historia, a través del préstamo de objetos familiares de cualquier época que permitieran mostrar cómo evolucionó la cultura del vaquero y la ganadería.
En la muestra, abierta hasta el 2 de septiembre, se reflexiona acerca de la adaptación de estos hombres a los ambientes naturales como pastizales, bosques, barrancas y desiertos, apoyada con la exhibición de objetos que van de la época colonial hasta el siglo XX.
Para ello se exhiben instrumentos de trabajo, vestimenta, documentos y utensilios de la vida cotidiana, piezas de artes y oficios, objetos de fiestas de rancho y rodeos, incluso otros asociados a las tradiciones culinarias y herramientas de cacería, propiedad de 40 personas, entre vaqueros y ganaderos.
Indumentaria tradicional del vaquero, espuelas, chaparreras, yugos para arado, frenos de caballo, herraduras y estribos, así como utensilios de cocina -jarros de peltre, ollas para colgar y esquilias- forman parte del material de esta exposición, que también ofrece pinturas alusivas al tema y documentos históricos.
Basada en dos ambientaciones, se describe la vida cotidiana en el campo y la casa, al igual que el trabajo en corral y en campo, también los cambios en los diseños y materiales empleados en los objetos junto con una muestra representativa del arte que ha abordado esta temática, como la música, la pintura, la cocina y las fiestas.
Los vaqueros llegaron al norte de la Nueva España en el siglo XVII, en busca de nuevos horizontes, montados a caballo, para arrear manadas de ovejas, vacas y novillos, acompañando familias, soldados, frailes, autoridades civiles e indios amigos, explicó la antropóloga Sofía Pérez, del Comité Organizador por el Centro INAH-Chihuahua.
De acuerdo con la investigadora, estas personas lograron aplicar los conocimientos traídos del Viejo Mundo y adoptaron y crearon nuevas formas de vida, además desarrollaron una gran capacidad de adaptación a distintas condiciones climáticas, a la vida a la intemperie.
El trabajo del vaquero se mantiene al pastorear y vigilar los rebaños, observar el comportamiento de los animales, detectar sus enfermedades y curarlos; además de conocer los mejores pastos y las malas hierbas, oler el viento y el agua, prevenir y cuidar el robo y el ataque de depredadores, abundó.
Subrayó que en la época colonial la ganadería se desarrolló sin cercos ni corrales, en pastizales de uso común, bajo el cuidado de vaqueros que establecían sus estancias temporales, como una casa de adobe y unos corrales provisionales de piedra o troncos.
Luego, construyeron corrales de piedra en lugares estratégicos, con agua cerca para hacer los herraderos, en los cuales una o dos veces al año (en el día de San Juan y al final del otoño) se juntaba mucha gente sin amo, para marcar los becerros recién nacidos.
Entre estos figuraban esclavos huidos, prófugos de la ley, negros libres, mestizos, indios de repartimiento o encomiendas a los cuales se les daba alimentos y ropa a cambio del jornal o se les pagaba en moneda o especie.
Durante la época colonial, indicó Pérez, el objetivo de poseer ganado bovino no era obtener la carne, sino el cuero y el sebo, ya que con ellos se elaboraban todo tipo de prendas de vestir, costales para el mineral y los granos, calzado y arreos para las cabalgaduras, además de combustible y elaboración de velas y para hacer jabón (en el caso del sebo).
En el caso del bovino, sólo se consumían los filetes y la lengua, porque el alimento preferido de la población europea fue el borrego.
La carne, seca o salada, junto con las galletas de harina, fueron los aportes de estos personajes, pues pasaban largas temporadas en el campo sin posibilidad de conservar sus alimentos frescos.
Los vaqueros utilizaban utensilios como las "esquilias" (sartenes de fierro), las tazas y cafeteras de peltre, así como las ollas con tapa que se colgaban sobre las brazas.
La exposición también permite al público ver la evolución en cuanto a la vestimenta, que consiste en pantalones, chaparreras y camisas, hasta llegar a lo que se porta en la actualidad. También ha cambiado la montura, por lo que se exhibe una amplia selección de piezas coloniales y de los siglos XIX y XX.
Grandes extensiones de pastizales y bosques fueron tomados por los también conocidos como hombres de a caballo, quienes estaban dispuestos a luchar cuerpo a cuerpo contra los grupos indígenas para mantener su presencia en estos territorios, apuntó la especialista.
Los vaqueros se enfocaron en establecer nuevas fronteras que cumplieran con las expectativas del Nuevo Mundo, además de obtener riquezas y territorios ilimitados, por lo que a sangre y fuego conquistaron el territorio norteño.
Esto derivó en una confrontación de dos formas de entender la tierra y sus recursos: por una parte, el uso comunal y racional de los mismos que caracterizaba a los indígenas, y por otra, la apropiación de recursos en beneficio de pocos y la imposición de estructuras militares, políticas, económicas y sociales complejas, a cargo de los vaqueros.
NTX/MAG/NFOTO
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