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El Museo del Pueblo de Guanajuato celebra la tradición de la cerámica mayólica con nueva exposición

mar, 5 de may de 2026|Compartir:
Museo del Pueblo. en Guanajuato

El Museo del Pueblo de Guanajuato reafirma su vocación como custodio de la tradición cerámica del estado con una nueva temporada de exposiciones dedicadas a la alfarería mayólica, una de las expresiones artesanales más representativas de la región. La sala dedicada al maestro Gorky González sigue siendo el corazón de esta oferta cultural, que combina el legado histórico con propuestas contemporáneas.

Guanajuato capital cuenta con uno de los acervos cerámicos más relevantes de México en el Museo del Pueblo de Guanajuato, recinto que alberga desde hace años la Sala Gorky González, espacio dedicado al legado del ceramista más influyente en la historia de la alfarería tradicional guanajuatense. Las exposiciones en torno a la mayólica forman parte del Programa de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura del estado, que en 2026 mantiene activa esta oferta en varios de sus recintos.

La mayólica guanajuatense es una técnica con raíces coloniales: se trata de barro recubierto con un esmalte blanco lechoso, pintado a mano con óxidos minerales que producen colores únicos en cada pieza, pues el fuego del horno nunca genera exactamente el mismo tono dos veces. Esta tradición, que floreció durante el auge minero de Guanajuato en el siglo XVIII, estuvo prácticamente abandonada durante décadas hasta que Gorky González Quiñones la rescató a partir de los años sesenta, convirtiéndola en referente del arte popular mexicano a nivel internacional.

González -nacido en Morelia en 1939 y fallecido en Guanajuato en 2017- dedicó más de cinco décadas a perfeccionar y difundir esta técnica. Formado en el Instituto Allende y en la Escuela de Artes de Guanajuato, viajó a Japón becado por el Banco de México, donde aprendió técnicas de alfarería tradicional con maestros como Tsuji Seimei y Kei Fujiwara. Al regresar, fundó el taller Alfarería Tradicional y se convirtió en el principal responsable de que la mayólica guanajuatense fuera reconocida en colecciones de museos de todo el mundo. En 1989 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la rama de Artes y Tradiciones Populares.

El Museo del Pueblo de Guanajuato, ubicado en la calle Pósitos número 7, en pleno centro histórico de la ciudad, ofrece de forma permanente la Sala Gorky González, donde se exhiben piezas que documentan la evolución de su obra y la vigencia de su taller, hoy continuado por su familia. Junto a esta muestra permanente, el recinto programa exposiciones temporales que amplían la perspectiva de la cerámica contemporánea, con propuestas de artesanos y artistas de otras regiones del país.

Entre las actividades complementarias que la Secretaría de Cultura promueve en torno a la alfarería se encuentran talleres de modelado en barro para distintos públicos, que buscan acercar a visitantes y residentes a las técnicas tradicionales de la mano de artesanos con experiencia. Estas iniciativas forman parte de un esfuerzo sostenido por preservar los oficios artesanales y fortalecer la identidad cultural del estado.

Para los viajeros interesados en la artesanía de Guanajuato, además del Museo del Pueblo es posible visitar el taller Gorky Pottery / Alfarería Tradicional, activo en la ciudad, donde se pueden adquirir piezas originales elaboradas a mano siguiendo los métodos del maestro González. La capital guanajuatense, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ofrece así un recorrido artesanal y cultural que complementa su ya rica oferta de arquitectura colonial, museos y gastronomía regional.


¿Qué es la cerámica mayólica y por qué es tan especial en Guanajuato?

La mayólica es una técnica cerámica de origen mediterráneo que llegó a México con los españoles en el siglo XVI. Su característica principal es el uso de un esmalte blanco opaco, elaborado originalmente con óxido de estaño, que cubre la pieza de barro y sirve de base para decoraciones pintadas a mano con óxidos minerales: cobalto para el azul, cobre para el verde, manganeso para el negro y marrón, hierro para los tonos amarillos y rojizos.

Lo que hace única a la mayólica es que cada pieza es literalmente irrepetible. Los colores reaccionan de manera impredecible dentro del horno a altas temperaturas, de modo que dos piezas pintadas de forma idéntica nunca quedan exactamente igual. Esta imprevisibilidad, lejos de ser un defecto, es parte de su valor artístico: el fuego se convierte en coautor de cada obra.

En Guanajuato, la mayólica tuvo su auge durante el periodo colonial, cuando la riqueza minera del estado impulsó el florecimiento de talleres que producían desde loza fina para la aristocracia hasta utensilios cotidianos para la población en general. La técnica se diferenció de la Talavera poblana - con la que comparte origen - por sus colores y diseños propios, adaptados al gusto y los materiales locales.

Hoy, la mayólica guanajuatense es considerada patrimonio artesanal de Mexico y sus piezas forman parte de colecciones en museos de varios países. Visitar Guanajuato sin acercarse a esta tradición es perderse una de las expresiones más auténticas de la identidad del estado.

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